22 mar. 2016

No esperes que los demás confíen en vos.

¡Hola! Aquí Kati. ¿Cómo están? Yo muy bien. Hoy quería contarles algo que me pasó cuando estaba terminando de rendir mis materias pendientes del secundario, como entendí que debía confiar más en mí en vez de dejar que los demás lo hagan por mí. Espero no aburrirlos jaja.

Bueno, primero, yo siempre fui floja para estudiar, no es que no sea inteligente es que me da pereza ya sea de hacer un trabajo o de agarrar un libro para estudiar; y además me distraigo mucho. A principios de enero me fui de vacaciones y volví a principios de febrero. A todo esto me habían quedado tres materias que no rendí en diciembre, bueno dos porque una era una previa. Entonces la idea era volver y ponerme a estudiar enseguida porque a mediados de febrero tenía que volver al colegio para rendir. Las materias que tenía pendientes eran sociología, matemática, más la previa biología de 3ro.
Por si no sabían estaba en 5to año, por ende si daba bien estas materias terminaba el secundario. Yo en el fondo sabía que me iba a ir bien y que las iba a aprobar a las tres, pero también tenía mucho miedo porque matemática me costaba, había un tema que no lo entendía del todo y biología siempre fue mi condena y siempre me costó -encima voy a seguir una carrera con mucha biología, mi suerte-. De verdad era increíble el miedo que tenía, cuando me pongo nerviosa y tengo miedo me desespero en las pruebas y me olvido de un montón de cosas, encima termino escribiendo horrible, en serio son espantosas las faltas ortográficas que tengo cuando me pongo así (muchas veces la ortografía resta) y era tanto el miedo que tenía que ya me estaba haciendo la idea de que matemática (por falta de práctica) y biología no las iba a aprobar.

A todo esto sociología la di bien, pero seguía con un tema sin entender de matemática y venía aplazando la prueba para la siguiente vez, mas me quedaba sin tiempo tenía que darla o me rendía. No me quería rendir.

Me pasé noches estudiando sin dejar dormir a mi familia ya sea porque venía de un lado a otro, por la computadora que molestara o por la luz todo por esas tres materias.
Me acuerdo que ya estábamos en los últimos días del período de evaluación, yo tenía matemática lunes y martes y la previa la iba a rendir el viernes. El último lunes fui al colegio, ya entendiendo un poco mejor el tema que no entendía antes, sin embargo, no hice la prueba la pase para el martes. Ese día aproveché para sacarme dudas  y practicar más. El martes casi me da un infarto cuando veo un ejercicio que no sabía como resolver, por suerte tenía una profesora con una paciencia eterna que medio que me ayudó a realizar el ejercicio o a que razone para que sepa cómo hacerlo. Di bien la materia, solo me quedaba la previa.
Digamos que me puse a estudiar realmente la previa, el viernes a la madrugada, sí, ya sé malísimo lo que hice pero como dije siempre fui floja para estudiar. Ese día tenía los nervios de punta, mi hermana me quería hablar y yo la echaba y le decía que no me molestara, estaba alteradísima y me estaba arrepintiendo de no haberme puesto a estudiar antes.
La previa, desde que la dejé en tercero, solo fui a darla dos veces. Por ende, había cosas que ya me acordaba el tema es que siempre me faltaba información. Por si nunca tuvieron una previa les cuento que para poder aprobar tiene que estar todo bien; no alcanza con que tengas cuatro respuestas bien y dos mal, todo tiene que estar bien y además cuando vas a la previa están presentes todos los profesores que dan la materia dentro del colegio, en mi colegio hay dos que la dan, una es de la mañana y la otra de la tarde. Yo era de la tarde. Para los que tenían previa biología de otros años la prueba era igual tanto para la mañana como para la tarde, excepto para tercero, porque la profesora que da clases a la mañana le gusta ver más cosas, más detalladamente y lo ven de otra forma que los de la tarde. Entonces, se supone que yo debía entrar en la temática de la tarde, pero sin embargo terminaba en la de la mañana por más que hicieran dos pruebas diferentes para los terceros.

Yo tenía los nervios de punta, no quería saber nada con nadie y casi ni entro a la prueba, casi me rindo, casi me voy, casi directamente ni voy. Sentía que por más que haya estudiado y hayan cosas que me las sabía bien todavía me faltaba muchísimo y tenía miedo de que si me presentaba mi prueba la corrigiera la otra profesora. Eso quería decir, para mí, tener biología previa de por vida. La cosa fue que al final la prueba no fue difícil y aprobé. Terminé el secundario.

Mis amigas me decían "suerte, después avisame como te fue" o también las había las que me decían que confiaban en mí, después mi familia yo creo que confiaban en mí porque querían que me sacara las materias y confiaban en lo que yo les decía, igual -creo yo- que también alguna vez pensaron, al principio cuando veían que no estudiaba mucho en cuanto volví de vacaciones, que me iba a ir mal. Bueno como no pensarlo ya que ellos me veían no estudiar ¿no? Como que todos en vez de confiar más en mí se hacían más la idea de que iba a perder medio año o año completo por no dar las materias en vez de darlas bien.
La verdad es que nadie o casi nadie confiaba en mí, eran pocos los que de verdad confiaban en que iba a dar bien. Cuando rendí matemática una amiga me dijo que no me había tenido fe. Cuando me saqué la previa un amigo pensó que le estaba haciendo un chiste. A la semana estuve en lo de otra amiga, ella me había dicho que tenía fe en mí, sin embargo cuando le conté lo que otra amiga (la primera que comenté) me dijo después de matemática, me confesó que en realidad no me había tenido fe o no mucha en realidad.
Así que al final ese presentimiento de que todo iba a salir bien era cierto y debí haber confiado más en mí que en vez de esperar que mis amigos confíen en mí por más que sea cierto o no. Es como que esperaba que las palabras de aliento de que todo iba a ir bien fuesen ciertas porque ellos lo decían y era como: "si porque tal confía en mí" en vez de: "yo confío en mí, la voy a dar bien, yo puedo". Me tuve fe porque los demás tenían fe, falsa fe. Pero no debería ser así.

Bueno eso es todo por hoy, espero que me  hayan leído hasta el final y que les haya hecho pensar quizá jajaja -así como también espero no haberlos aburrido con mi larga historia-. Ojalá se me haya entendido lo que quise decir.

¡Confíen siempre en sí mismos! Si ustedes confían en que pueden es porque pueden. No miedos, no inseguridades. Aprendamos a confiar en nosotros mismos y no a que los demás lo hagan por nosotros para que nos salgan bien las cosas.

¡Beso! ¡Nos leemos!

Kati.

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